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La protección de datos en el ámbito policial (fase transitoria)

Creado por Carlos Manuel Fernández González el 05 de marzo de 2020

A día de hoy la sociedad en general, y no solo los especialistas, parece que está empezando a tomar conciencia de la necesidad de salvaguardar el ejercicio del derecho fundamental a la protección de datos de carácter personal o, como lo ha definido nuestro Tribunal Constitucional, el Derecho de “Autodeterminación Informativa” o “Habeas Data”.

Desde los primeros instrumentos que se elaboraron a nivel internacional que tuvieron afectación a los ciudadanos de la actual Unión Europea, como fueron las “Directrices de la OCDE sobre protección de la privacidad y flujos transfronterizos de datos personales” o el Convenio 108 del Consejo de Europa, de 28 de enero de 1981, hasta la promulgación del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión (en adelante RGPD), hemos recorrido un largo camino, el cual ha venido acompañado de una revolución tecnológica que nos ha proporcionado unas herramientas y posibilidades de uso casi impensables hace 10 o 20 años (ej. Whatsapp se creó en el año 2009) pero que a su vez generan un nivel de riesgo muy elevado para las personas en el ámbito de la protección de su privacidad en general, y su intimidad, su honor, su imagen y sus datos personales en particular.

El RGPD y la adecuación que ha efectuado España a nivel interno a través de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (en adelante LOPDGDD), vienen a constituir el marco general tanto para la protección de los datos personales como para su libre circulación.

No obstante lo anterior, este Reglamento excluye de su aplicación diversos tratamientos de ámbito sectorial que deberán regirse por su normativa específica y que, no por ser de ámbito especial, carecen de importancia o afectación en nuestra vida diaria. Analizando su artículo segundo vemos que no se aplica al tratamiento de datos personales:

- En el ejercicio de una actividad no comprendida en el ámbito de aplicación del Derecho de la Unión (Defensa o Seguridad Nacional, etc.)

- Por parte de los Estados miembros cuando lleven a cabo actividades comprendidas en el ámbito de aplicación del capítulo 2 del título V del TUE.

- Aquellos efectuados por una persona física en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas.

- Los que se efectúen por parte de las autoridades competentes con fines de prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones penales, o de ejecución de sanciones penales, incluida la de protección frente a amenazas a la seguridad pública y su prevención.

- Aquellos tratamientos que se lleven a cabo por parte de las instituciones, órganos y organismos de la Unión.

Sin detenernos por el momento en los otros supuestos, de lo anterior se desprende que los tratamientos que se lleven a cabo por parte de las Autoridades competentes para la prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones penales, o de ejecución de sanciones penales y la protección frente a amenazas a la seguridad pública y su prevención no quedan bajo el paraguas de lo dispuesto en el RGPD. ¿Cuál sería la normativa reguladora en este caso?

La Unión Europea, junto con el RGPD, ha dictado una serie de instrumentos que los profesionales en este campo deben necesariamente manejar, puesto que cambian en muchos aspectos el paradigma derivado del citado marco general. Así, una vez se transpongan a nuestro ordenamiento interno, se tendrá que operar con lo recogido en los siguientes instrumentos:

· Directiva (UE) 2016/680 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales por parte de las autoridades competentes para fines de prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones penales o de ejecución de sanciones penales, y a la libre circulación de dichos datos y por la que se deroga la Decisión Marco 2008/977/JAI del Consejo.

· Directiva (UE) 2016/681 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativa a la utilización de datos del registro de nombres de los pasajeros (PNR) para la prevención, detección, investigación y enjuiciamiento de los delitos de terrorismo y de la delincuencia grave.

· Directiva (UE) 2019/1153 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2019, por la que se establecen normas destinadas a facilitar el uso de información financiera y de otro tipo para la prevención, detección, investigación o enjuiciamiento de infracciones penales y por la que se deroga la Decisión 2000/642/JAI del Consejo.

Las dos primeras han excedido su plazo de transposición y la tercera deberá estar transpuesta en nuestro ordenamiento interno antes del 1 de agosto de 2021.

Si el RGPD excluye de su ámbito de aplicación estos tratamientos de datos policiales y la LOPDGDD ha derogado la anterior Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), ¿qué normativa se aplica en estos supuestos?

El legislador nacional articuló una solución de transitoriedad ya que, aunque la LOPD está derogada con efectos de 7 de diciembre de 2018, lo está sin perjuicio de lo previsto en las disposiciones adicional 14 y transitoria 4 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, según establece su disposición derogatoria única. Disposiciones éstas que vienen a establecer que esta ley continuará en vigor hasta que se produzca la transposición de la Directiva 680/2016 y en el caso de lagunas o necesidad de interpretación, habrá de acudir a la posible aplicación directa del contenido de la Directiva y al resto de instrumentos de los que nos dota nuestro sistema legal.

Como puede verse, en este periodo transitorio queda un marco con cierto grado de inseguridad en la aplicación del contenido de la normativa y se exige un alto grado de interpretación de los agentes implicados en todos estos tratamientos, si bien todos se deben guiar por el propósito principal de salvaguardar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Como decía Albert Einstein, primero debemos aprender las reglas del juego y, después, jugar mejor que nadie.