Ciencias de la Salud


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Soy un paciente con dolor crónico de rodilla, ya que padezco de una artrosis avanzada. ¿Es bueno que haga ejercicio?

Creado por Dr. Arturo Pérez Gosalvez el 02 de octubre de 2019

           "Ya sé que el dolor crónico o a largo plazo se considera aquel dolor que dura más allá del tiempo necesario para la curación de la lesión/causa que lo haya provocado. Y que por tanto no solo está relacionado con el tiempo que llevo padeciendo mi artrosis, sino con otros procesos que han ido alterado mi percepción del mismo, y que pueden provocar la aparición de otros síntomas como fatiga, ansiedad, etc, que terminan afectando seriamente a mi calidad de vida. Sin embargo debido a otro problema que padezco, no es posible operarme y que el cirujano me implante una prótesis de rodilla para solucionar mi situación."

            "Anteriormente diferentes profesionales me aconsejaban que hiciera reposo, ya que el realizar ejercicio físico podría agravar la intensidad de mi dolor de rodilla, pero últimamente recibo informaciones por diferentes medios que recomiendan que los pacientes que padecemos este problema debemos mantenernos activos e incluso hacer ejercicio físico, y la verdad no sé qué hacer…"

            Revisemos la literatura científica a ver si nos ayuda a contestar a este paciente.

            Es verdad que no sabemos el grado de afectación de su rodilla ni cuál es la causa que impide que le puedan intervenir quirúrgicamente, pero es un perfil muy habitual ya que hay muchos pacientes con artrosis avanzada de rodilla que por diferentes motivos no deben, o no pueden operarse. Veamos que podemos aconsejarle:

  1. En primer lugar deberíamos aconsejarle perder peso (en el caso de que el paciente tenga sobrepeso), ya que podemos asegurarle que cuánto más adelgace mejor evolución tendrá. Sabemos que la pérdida de un 15%-20% del peso puede reducir un 25% la intensidad del dolor de su rodilla y mejorar significativamente su función y calidad de vida.
  2. Es recomendable llevar una vida activa donde el caminar, aunque sea en forma de “caminatas” diarias no superiores a 1 hora, reduce el dolor en estos pacientes y mejora su función muscular.
  3. Sería importante incluir algún tipo de ejercicio físico, preferiblemente sin impacto o carga en su rodilla, de forma habitual y pautada. Aunque no podamos indicarle con exactitud cuál es el mejor, sí podemos decirle que los programas de ejercicio aeróbico (bicicleta o ejercicio en el agua) y de fortalecimiento muscular asociado, son los que obtienen mejores resultados. Por lo que combinar 2 días/semana de bicicleta o natación, y otros 2 días/semana haciendo ejercicios de fortalecimiento podría ser una buena opción.
  4. Resulta fundamental la motivación de estos pacientes a la hora de hacer ejercicio físico, por lo que es altamente recomendable que elija una actividad que le parezca entretenida y que tenga ganas de hacerla. De hecho podemos asegurarle que su dolor y calidad de vida, así como otros síntomas asociados que pueda padecer (ansiedad o fatiga) mejorarán más si está motivado con el ejercicio que realice. Es por ello que la elección del tipo de ejercicio, debe ser consensuada con el paciente, dentro del perfil de actividad indicada en el anterior punto.
  5. Debido al efecto positivo que tienen las indicaciones anteriores, y que los beneficios en el dolor que generan son similares al efecto del uso de analgésicos y antinflamatorios, se recomienda que se limite esta medicación para situaciones de incrementos de dolor puntual, pero no como tratamiento mantenido.

            Por todo ello creemos que esta información puede ser interesante para estos pacientes, aunque siempre sea recomendable acudir a un profesional sanitario que pueda adaptar estos consejos a cada caso concreto.

Bibliografía:

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