Ciencias de la Salud


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Los malos hábitos posturales de los niños y sus consecuencias

Creado por Paloma Barreda Martínez el 30 de octubre de 2019

Cuando nos planteamos cómo desplazar a nuestro bebé recién nacido sería conveniente recordar que los problemas de cadera son mucho más comunes en aquellas sociedades que utilizan el cochecito más asiduamente que aquellas que llevan cargado al niño durante todo el día. Esto es debido a que el cochecito no respeta la posición fisiológica del bebé.

Esta posición es la que llamamos postura de “ranita”, en la que la espalda del bebé estará redondeada hacia delante formando una C y las caderas mantendrán una flexión quedando las rodillas a la altura del ombligo aproximadamente. Además, con esta postura conseguimos que el cuello del bebé quede protegido de posturas muy forzadas.

Cuando el niño ya ha alcanzado las 4-6 semanas de vida se puede pasar a portearlo sobre la cadera. En este caso, igual que en el anterior, se enfatiza en el hecho de cuidar al máximo la correcta posición de la cadera, exista o no posibilidad de displasia. Para ello las rodillas quedarán más altas que el culito del bebé, se abrirán rodeando al portador manteniendo un ángulo aproximado de 900 entre ellas. Con esta posición se consigue que la cadera quede basculada hacia atrás, quedando apoyado sobre el portador el periné del bebé y no el pubis.

La cabeza se mantendrá apoyada sobre el cuerpo del portador de forma firme pero evitando que la nariz y la boca del niño queden tapadas.

Mientras el niño no sea capaz de realizar un  desplazamiento de forma autónoma no es necesario pensar en utilizar ningún tipo de calzado. Sólo debemos de preocuparnos de protegerlos de la agresividad de los ambientes externos.

Una vez que empieza a gatear el zapato deberá adaptarse a esta condición, de forma que sea ergonómico, es decir, que permita libertad de movimiento al tobillo. Huiremos de las botas, ya que estas no permiten la flexión plantar del pie y pueden clavarse en la zona posterior del tobillo; también se recomienda el uso de calzado infantil flexible, con suela ancha y plana, contando con refuerzos laterales para evitar movimientos laterales del pie y con la punta redondeada.

Una vez que el niño ha alcanzado la bipedestación y comienza a dar sus primeros pasos además de lo anterior deberíamos fijarnos en que el zapato posea contrafuertes reforzados para evitar la rotación de los pies hacia dentro.

Ya en edad escolar hay muchos factores a tener en cuenta. Uno de los principales motivos de dolores de espalda en los niños se debe a la adopción de malas posturas continuadas, por ello hay que enseñar a los niños desde edades tempranas cómo deben permanecer sentados, tanto en el colegio como en momentos de ocio.

Young boy concentrating on his schoolwork sitting at his desk in the classroom with his head in his hands reading his class notes-1

Algunas de las intervenciones para remediar contracturas permanentes que podemos tener en cuenta son, por ejemplo, evitar los mobiliarios escolares estándares, lo ideal son aquellos con el tamaño adecuado a su estatura; la silla será regulable en altura, fondo y respaldo de forma que el niño se siente con la pelvis basculada hacia atrás, las piernas en ángulo recto y la espalda recta apoyada en el respaldo y con los pies apoyados en el suelo. Asimismo la mesa también tendría que ser regulable en altura minimizando así la flexión de tronco y del cuello en las tareas de escritura y lectura, quedando los antebrazos cómodamente apoyados sobre la superficie.

Fijándonos en el trasporte de la mochila hay que vigilar que las asas vayan apoyadas sobre ambos hombros no debiendo superar el 10-15% del peso del niño, ya que si pesa mucho tenderán a flexionar la columna hacia delante para compensar el peso.

También sería importante incorporar como rutina la actividad física, de forma que se contrarreste la inactividad de la posición escolar.