Ciencias de la Salud


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El problema de los antibióticos y las bacterias

Creado por María José Pozuelo de Felipe y Andrea Valderrey Barreal el 25 de noviembre de 2019

El pasado día 18 de noviembre se celebrará el Día Europeo para el Uso Prudente de Antibióticos, al igual que se lleva haciendo desde el 2008 a instancias del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). El objetivo de dicha iniciativa es concienciar tanto a profesionales sanitarios como a la población general sobre los riesgos asociados al uso indebido de los antibióticos, así como promocionar el consumo responsable para prevenir la aparición y el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos.

¿QUE HA PASADO CON LOS ANTIBIÓTICOS?

Han pasado 90 años desde que el médico escocés Dr. Fleming hiciera su primera publicación sobre una sustancia producida por el hongo Penicillium notatum con actividad antibiótica sobre una bacteria patógena humana denominada Staphylococcus aureus. La sustancia que fue producida en gran cantidad a partir de 1940, comercializada y exitosamente utilizada en la segunda guerra mundial salvando miles de vidas, actualmente casi no se utiliza debido a que las bacterias que antes eran sensibles a ella ahora son en su mayoría resistentes.

Revisando el discurso del Dr. Fleming en la ceremonia de entrega del premio Nobel, podemos afirmar que se han cumplido sus temores: “The time may come when penicillin can be bought by anyone in the shops. Then there is the danger that the ignorant man may easily underdose himself and by exposing his microbes to non-lethal quantities of the drug make them resistant”. Es decir, que el mal uso y abuso de los antibióticos es lo que nos ha llevado a la situación actual.

Durante años, los antibióticos han sido utilizados en la ganadería intensiva como suplementos nutricionales: los animales que no están enfermos crecen mejor y engordan más, generando mayores beneficios económicos. En España ha sido una práctica frecuente, incluso en este momento, el uso de antibióticos con este fin es de los más altos en la unión europea. La cruz de la moneda es la selección de aquellos microorganismos presentes fundamentalmente en intestino de los animales que son resistentes a ellos, y que van liberándose al medio ambiente, dispersándose por los cultivos mediante las aguas residuales de riego y abonos, y accediendo nuevamente a animales y ser humano por la alimentación.

La problemática inmediata surge cuando algunos de estos microorganismos resistentes a antibióticos causan enfermedades infecciosas, ya que el tratamiento se complica, pues no se puede emplear ninguno de los antibióticos a los que el microorganismo presente resistencia. En este caso los pacientes infectados aumentan su estancia hospitalaria con sus costes asociados y se eleva su mortalidad. En el momento actual hay microorganismos resistentes a prácticamente todos los antibióticos que se usaban habitualmente para combatirlos, dificultándose en extremo su abordaje terapéutico. Las estimaciones indican que de no invertirse la tendencia, en el 2050 habrá 10 millones de muertes atribuibles a la resistencia a antibióticos, superando a la mortalidad producida por el cáncer. En España, las 'superbacterias' (cómo se denomina a estas bacterias patógenas multirrestentes), podrían provocar el fallecimiento de unas 3.000 personas este año, según indica la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), unas 30 veces más que los accidentes de tráfico.

¿ESTE PROBLEMA TIENE SOLUCIÓN?

Los microrganismos evolucionan de una manera rápida para adaptarse al medio en el que se encuentran, por lo que es inevitable la aparición de microorganismos resistentes frente a los antibióticos en uso. Obviamente, dejar de usar antibióticos en personas que lo necesitan no es una solución, pero si puede realizarse una estrategia multidisciplinar para evitar el incremento desproporcionado de multirresistencias.

Por supuesto el desarrollo de nuevos antibióticos con mecanismos de acción nuevos resultará de gran ayuda para el tratamiento de enfermedades infecciosas, pero no suficiente, ya que como se ha visto a lo largo de la historia, el uso de éstos creará inexorablemente microorganismos resistentes a ellos. Por este motivo se están abordando nuevas e ingeniosas estrategias como la posibilidad de emplear bacteriófagos (virus que destruyen bacterias) o modificar bacterias en el laboratorio para que sean capaces de detectar y destruir microorganismos patógenos.

Estudio de sensibilidad antibiótica de la bacteria Pseudomonas aeruginosa. El crecimiento bacteriano alrededor de tres discos con diferentes antibióticos indica que la bacteria es resistente a ellos.

Sin embargo, el problema de la resistencia a los antibióticos requiere un abordaje multidisciplinar que implique la aplicación de medidas a diferentes niveles. Por un lado, es imprescindible la vigilancia y uso correcto de antibióticos en los hospitales, donde la presencia de microorganismos multirresistentes es más elevada, pero también en la población ambulatoria, que debe consumir adecuadamente los antibióticos prescritos únicamente por el médico y solamente en caso de ser necesarios; así como la educación y sensibilización ante esta problemática en los jóvenes como futuros profesionales de índole sanitario. Estas medidas necesarias serán insuficientes, si a nivel de ganadería, acuicultura y agricultura no se adoptan procedimientos adecuados que eviten la aparición de microorganismos resistentes que puedan acceder directamente al ser humano o compartir con microorganismos patógenos humanos los mecanismos de resistencia que ellas poseen.

Por este motivo es importante que toda la sociedad sea consciente de este problema, pues del correcto uso de los antibióticos que hagamos en el presente, dependerá que los podamos seguir empleando en el futuro.