Ciencias de la Salud


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Convierte tu viaje en el metro en tu entrenador neurológico del equilibrio

Creado por Pilar Borondo Vicente el 13 de diciembre de 2019

¿Por qué podemos mantener el equilibrio en el metro mientras leemos un libro?

Mantener el equilibrio mientras estamos de pie es una de las funciones de las que se ocupa nuestro sistema neurológico. Lo hace a través de una serie de reacciones que son automáticas, lo que significa que no tenemos que ocupar nuestra atención consciente en estos procesos. Así podemos utilizar nuestras funciones corticales para otras actividades que sí lo requieren (por ejemplo, leer un libro). Esto nos permite realizar varias acciones a la vez con el menor gasto energético posible. Mantendremos la posición de pie en equilibrio cuando el centro de gravedad de nuestro cuerpo se encuentra dentro de la base de apoyo que, en este caso, será entre los dos pies.

¿Cómo hace nuestro cuerpo para mantener el equilibrio de pie sin agarrarnos?

Cuando te toca viajar de pie en el metro y además, no consigues agarrarte a ninguna barra, es un excelente momento para poner en juego tu equilibrio. Cuando el tren avanza con una velocidad constante, notarás que hay un pequeño balanceo. Si prestas atención a tu cuerpo, podrás darte cuenta de que este reacciona realizando pequeños desplazamientos hacia adelante o atrás en contra de los que hace el vagón. Son las llamadas Reacciones de Equilibrio, las primeras estrategias que el cuerpo utiliza para evitar una caída. Consisten en pequeñas contracciones de los músculos agonistas y antagonistas (contrarios entre sí) que buscan evitar que el centro de la línea de gravedad salga de la base de apoyo.  Aunque los músculos están constantemente contrayéndose, el uso de estas reacciones produce poco gasto energético.

Asociada a estas pequeñas contracciones, que casi no se ven desde fuera, puede sumarse el levantamiento de las puntas de los pies, o incluso la elevación de la parte anterior del pie cuando nos desequilibramos hacia atrás, o el movimiento contrario, la elevación del talón cuando nos desequilibramos hacia delante. Es lo que llamamos Estrategia de tobillo. Gasta algo más de energía, pero nos resulta muy útil para no caernos.

¿Qué pasa cuando de pronto el tren realiza pequeños acelerones?

Pues que, por la inercia del movimiento, nuestro centro de gravedad tiene a salirse de la base de apoyo. Para evitarlo nuestro cuerpo necesita una nueva estrategia, por ejemplo, flexionar o extender la cadera, lo que condiciona un gran desplazamiento de masas corporales.  A esto le llamamos Estrategia de cadera y permite que toda la parte superior de nuestro cuerpo se desplace en contra del desequilibrio. También podemos desplazar la cabeza junto con el tronco, o incluso separar los brazos o las piernas.  El desplazamiento de masas corporales forma parte de lo que llamamos reacciones de enderezamiento. Evitan también que el centro de gravedad salga de la base de apoyo pero consumen más energía que las reacciones de equilibrio.

¿Qué pasa cuando el tren frena de repente?

En el caso de que se produzca un cambio brusco en la velocidad o un frenazo, el cuerpo no tendrá tiempo de reaccionar con la velocidad suficiente, o estas estrategias vistas anteriormente se vuelven insuficientes.  El centro de gravedad saldrá definitivamente de la base de apoyo. ¿Qué hacemos entonces? Creamos una nueva base de apoyo dando un paso hacia el lado del desequilibrio (o poniendo las manos en el suelo si se produce la caída). A esto le llamamos reacciones de apoyo o paso protector. Es la última estrategia con la que contamos, y la que más energía consume de las tres.

Por todo esto, ya sabes, puedes utilizar tus desplazamientos en metro como una manera de entrenar tu equilibrio. La mejor manera de entrenar estas habilidades es usándolas lo más posible, claro que dentro de un entorno seguro.